Algorithmic Trading
La señal decide cuándo entrar. El money management decide cuánto capital poner detrás — y esa segunda decisión pesa tanto como la primera. Una buena estrategia con mal sizing quiebra; una mediocre con buen sizing sobrevive lo suficiente para que su ventaja se manifieste.
El money management es el conjunto de reglas que fijan el tamaño de cada apuesta y protegen la continuidad de la cuenta. Antes de "cuánto", hay tres verdades incómodas.
Una estrategia con ventaja real quiebra si el tamaño es tan grande que unas pocas pérdidas seguidas te dejan fuera antes de que la ventaja actúe. Se puede tener razón estadísticamente y estar fundido — ver riesgo de ruina.
Duplicar lo que arriesgás por operación no duplica la probabilidad de ruina: la multiplica muchas veces. Esa no-linealidad es la razón por la que el sizing prudente vale más que un edge marginalmente mayor.
Ligar el tamaño al capital vigente hace que la cuenta componga en las subidas y se achique sola en las bajadas. Es la estructura que premia el crecimiento geométrico — y el punto de partida de todo lo que sigue.
La respuesta formal al "cuánto" viene de la teoría de la información.
El criterio de Kelly da la fracción del capital que maximiza el crecimiento a largo plazo: f* = ventaja / cuota. Apostar por encima de f* aumenta la varianza y lleva a la ruina; apostar por debajo deja crecimiento sobre la mesa. En la práctica se usa una fracción de Kelly (media, cuarto) porque la ventaja se estima con error y las colas reales son más gordas que la muestra histórica: apostar el Kelly completo sobre parámetros inciertos ya es sobre-apostar.
Kelly es el marco: dice que existe un tamaño óptimo y que pasarse es peor que quedarse corto. Pero asume que conocés el edge con precisión — y ahí es donde los sistemas reales necesitan heurísticas más robustas. Ver el criterio de Kelly en detalle →
El experimento de las Turtles (Richard Dennis y William Eckhardt, años 80) dejó uno de los sistemas de money management más estudiados. No derivaron nada de Kelly, pero convergieron con su lógica.
Las Tortugas medían la volatilidad con N (el ATR de 20 días) y dimensionaban cada unidad para que un movimiento adverso de 1N equivaliera a ~1% de la cuenta:
Como el 1% se recalcula sobre el capital vigente, el tamaño compone — la misma estructura multiplicativa que premia Kelly.
Dos reglas famosas: recortar el capital nocional un 20% por cada 10% de drawdown (bajar la apuesta justo cuando la trayectoria sugiere sobre-exposición) y topes de unidades (4 por mercado, 6 correlacionados, 12 en una dirección). La primera es control de ruina puro; la segunda, Kelly-bajo-correlación a mano: varias posiciones correlacionadas actúan como una apuesta más grande, y hay que capar el agregado.
El matiz importante: Kelly dimensiona por edge —apostás más donde la ventaja es mayor—. El sizing por N de las Tortugas normaliza volatilidad, no edge: iguala el riesgo por trade en todos los mercados y asume el mismo edge en cada uno. Es risk-parity con de-risking, no optimización de Kelly. Tiene la forma de Kelly (fracción del equity, fractional conservador, recorte en drawdown, caps por correlación) sin su input de ventaja.
Nuestro stack de riesgo es, en esencia, la lógica Tortuga implementada en capas — sizing volatilidad-relativo más varios controles de supervivencia. Ninguno es un valor mágico; se configuran por estrategia.
Idéntico a la unidad Tortuga: se arriesga un porcentaje del capital y el volumen sale inversamente proporcional a la distancia del stop. Un stop más lejano (más volatilidad) ⇒ posición más chica, a riesgo constante.
Dos modosEn backtest el sizing puede ser fixed (fracción del capital inicial, no compone — más conservador) o compound (fracción del capital actual — compone como Kelly). En vivo el sizer usa el equity de la cuenta en tiempo real.
Si el capital cae por debajo del 1% del inicial, el trade se rechaza, el run se marca insolvente y se detienen nuevas entradas. Es el "punto de ruina" definido explícitamente — y evita un bug clásico: seguir dimensionando sobre capital casi nulo (o negativo) y fabricar ganancias espurias que esconden el desastre.
Dos límites sobre el equity: diario y total. Si cualquiera se supera, el sistema se detiene. Es el pariente de la regla de "cortar equity" de las Tortugas, pero más estricto: en vez de reducir el tamaño de forma gradual, frena en seco — una elección deliberada hacia la supervivencia cuando el drawdown ya habla.
En vez de topes duros de unidades, se aplica un factor de escala decreciente por grupo de correlación: cada posición adicional del mismo grupo entra más chica. Más un cap global de estrategias simultáneas abiertas.
Es exactamente el problema que resolvían los topes 4/6/12 de las Tortugas —impedir que posiciones correlacionadas se sumen en una apuesta agregada por encima de lo prudente— pero como escala continua en lugar de un corte binario.
Por encima de todo, dos redes: un cap de apalancamiento (rechaza la orden si el factor de leverage resultante excede el máximo) y caps de volumen (un tope absoluto de lotes y un chequeo de cordura que rechaza tamaños anómalos, típicamente síntoma de un dato de broker corrupto). No optimizan nada: solo impiden catástrofes.
El descubrimiento responde "¿hay ventaja?" —con el lift de equilibrio y los gates anti-azar—; el money management responde "¿cuánto arriesgo y cómo sigo vivo?". Son preguntas distintas, y separarlas evita optimizar el tamaño contra el mismo ruido del que ya se sospecha. Kelly da el marco, las Tortugas el ejemplo práctico, y nuestro stack lo implementa en capas — pero el sizing y los límites son una herramienta para sobrevivir mientras se decide, no un veredicto. El criterio y la decisión de ir a real siguen siendo del trader.